martes, 13 de septiembre de 2011

el laberinto del feto

cierra la puerta con llave
al retorno de los griegos
de Sísifo y de su infierno

hojas violetas cubren la cabeza
antes llena de laureles,
de pájaros volados
alrededor del fuego
Prometeo grita
por su hígado y sus entrañas
mientras yo mascullo unas cuantas palabras
de eterna cadencia
esperanzada

acá uno todavía puede
indignarse
h-a-y tiempo
para el humano embrión,
apéndice del mundo

chilla y patalea
dentro de su corteza

por un amor
un conocimiento

exaspera

las tripas abiertas

las tipas florecen

el caminante canta.