al retorno de los griegos
de Sísifo y de su infierno
hojas violetas cubren la cabeza
antes llena de laureles,
de pájaros volados

alrededor del fuego
Prometeo grita
por su hígado y sus entrañas
mientras yo mascullo unas cuantas palabras
de eterna cadencia
esperanzada
acá uno todavía puede
indignarse
h-a-y tiempo
para el humano embrión,
apéndice del mundo
chilla y patalea
dentro de su corteza
por un amor
un conocimiento
exaspera
las tripas abiertas
las tipas florecen
el caminante canta.
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