domingo, 24 de junio de 2012

Bailarina

La bailarina cansada de sus pasos
se confunde con su traje,
se enreda en el tutú de gasa blanca,
tropieza y cae

con las manos sobre el piso,
con las rodillas sobre el piso,
se asoma al error del abismo
o al abismo del error

recién abierta en el medio del parqué:
una grieta negra

mantiene los ojos bien cerrados,
los puños bien cerrados,
la boca hecha una tumba,
la cabeza gacha,
dejando ver un rodete altivo

mientras, el espejo se derrumba
en sus pedazos, hacia dentro

Volver a levantarse,
a pegar el espejo,
como todas la tardes,
soldando los tropiezos, las caídas,
a una imagen en movimiento
que en el reflejo se escapa.

Atrapar el error, remendarlo de ser posible,
como si se tratara de coser una pálida sombra
por demás irreverente,
a la planta de los pies.