En el antiguo mundo el breviario fue creado como un compendio de salmos, de oraciones, de relatos de vidas ejemplares para que todas las horas del día y las estaciones del año vivieran su liturgia. No había palabra que no consagrara un instante. De aquel gesto, este breviario de María Aranguren conserva en cada poema el destello de un momento. Pero cae la luz del tiempo sobre las páginas y las palabras. Esa luz las vuelve amarillas y en el color perdura, marca ardiente, el aura de lo que ha pasado: la extrañeza, la atención, la extravagancia del día. Y, sobre todo, el paso tenue de alguna belleza que casi nadie ve, porque al mismo tiempo es el ave y la letra y el breve son de la bilabial: “En el alambre / un benteveo vibra”.
Y ojalá pueda obligarme a ser un cazador de lo bello y que nunca se me escape nada | Thoreau
domingo, 18 de octubre de 2020
Reseña de breviario amarillo por Jorge Monteleone
sábado, 10 de octubre de 2020
Reseña de Rara Avis por Denise Griffith
UN BESTIARIO DE IMAGINACIÓN SIN LIMITES
En un minucioso despliegue de letras y palabras, la escritora e ilustradora María Aranguren muestra en Rara Avis (Wolkowicz, 2020) una imaginación sin límites. Con un diseño exquisito, entramos a un universo de criaturas extraordinarias con pinceladas de precisión formidable: se supone que cada especie nace, se reproduce y muere… Pero hay algunas adictas a fingir su muerte y, entre esas peculiaridades, también las hay amantes de la música.
Encontramos pasajes como los siguientes:
De cuerpo redondeado y extremidades cortas, los corocú muestran una sensibilidad especial a cualquier tipo de música presentando un erizamiento del pelaje y un movimiento pélvico que se amolda al ritmo dominante.
Según este grupo, el sueño no es más que un material donde puede ejercitarse cualquier conducta y luego ser trasladada a la realidad (…). Algunos de los defensores acérrimos de Freud argumentan que el sueño ya no solo sería la vía regia para el conocimiento del inconsciente, sino también para la manipulación de lo consciente.
Quisiera destacar que no es tan fácil adaptarse y regirse por las reglas del género de entradas de un bestiario fabulario y también diario. En este caso, el libro está integrado por veinticinco especies y además de sentir verdaderamente que vamos descubriendo el producto de una investigación, cuenta con voz propia, algo que más allá de los pasajes del diario suele ser difícil de lograr cuando se utiliza cierta terminología. Por otro lado, a los textos no les falta humor, de hecho, contienen referencias a Moulin Rouge, Los viajes de Gulliver, Alicia en el país de las maravillas, Stephen King, Edward manos de tijera, El señor de los anillos, entre otras, como un noble homenaje.
Estamos ante un hermoso libro para regalarle a alguien. En especial, si se piensa en una persona sensible que se deja maravillar por cada detalle que la rodea o que conserva su niño interno. Es toda una experiencia atravesar las frondosas 115 páginas de este libro. Se trata, sin lugar a dudas, de un ejemplar especial, hecho con amor. Dedicarse a la contemplación y al mundo interior en un momento en el que todo parece atentar contra eso es un acto de valentía. Festejamos que siguen naciendo libros de fragilidad y encanto como estos.
Jueves. Por la noche.
¿Cómo se ama a un canario? ¿Cómo, a un conejo? Dicen que el lenguaje se pulveriza cuando se intenta describir la pasión amorosa, cualquiera sea su clase. Que las palabras no alcanzan para circunscribir la hinchazón del pecho, la incrementación del pulso. Tampoco alcanzan para exorcizar la pena.
Por la tarde
No estoy solo. O, en todo caso, no estoy más solo que un cascarudo, un camalote de río o una enana blanca. A mí me basta lo inmenso del azul del cielo, encontrarme piedras como pájaros, constatar la secreta fragilidad del invierno, el furioso despertar de la primavera, las impenetrables tormentas de tierra en los caminos del verano.
ESCRITO POR DENISE GRIFFITH
Escritora y editora argentina miembro de PEN internacional. Traductora literaria y técnico-científica graduada del IES en Lenguas Vivas "Juan Ramón Fernández". Publicó el poemario "Carencia" con Editorial Liberoamérica en 2019. Trabajó en el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Colaboró en diversas revistas digitales. Contacto: griffith.denise.03@gmail.com Instagram: @d.e.grifith
lunes, 24 de febrero de 2020
Reseña de Cacerías en la noche por Franco Rosso
sábado, 4 de enero de 2020
Reseña de Rara Avis y Cacerías en la noche por Inés Marcó
SOBRE "RARA AVIS" Y "CACERÍAS EN LA NOCHE", POR INÉS MARCÓ
jueves, 12 de diciembre de 2019
Reseña de Cacerías en la noche por Mariana Travacio
martes, 22 de octubre de 2019
Reseña de Rara Avis por Santiago Llach
martes, 15 de octubre de 2019
Reseña de Rara Avis por Fernando Bellotini
PARA APRENDER A MIRAR
La Tierra es el reino de la locura, y la única libertad concedida al hombre es la de su infinita imaginación.
lunes, 14 de octubre de 2019
Reseña De los rayos del sol como sogas por Pablo Méndez
Unos mates y esta reseña sobre #delosrayosdelsolcomosogas
viernes, 29 de septiembre de 2017
Reseña de mínimos elementales por Fernando Belottini
Una reconstrucción utópica
“La manifestación de lo mínimo en una época de grandezas excluyentes y arrogantes, impone una nueva mirada en que la nimiedad de la grandeza se opone a la grandeza de lo mínimo”.
Osvaldo Picardo al hablar de “partes mínimas y otros poemas”, de Esteban Moore.
Creo que ME, es un libro-objeto en el sentido de que en sí mismo, como continente, combina palabras, ilustraciones y espacios con una estética atractiva y, si bien predomina el blanco y negro (negro sobre blanco como sucede con casi todo texto al que estamos acostumbrados), también aparece el verde como signo, como telón de fondo o evocación de una vegetación enmarañada de ramas, hojas e hilos. Tapiz de fondo, bosque: como dice la autora en la contratapa, bosque espeso que es la vida por su imposibilidad de describirla y abarcarla con certeza, bosque de interminables fábulas donde, en nuestra fragilidad de aquel niño que fuimos, debemos estar como adultos atentos a las amenazas o sorpresas gratificantes.
Al recorrer este “bosque” y toparnos con las palabras, podemos ver que ellas se estructuran en breves versos, pero esos versos no tiene un tono lírico, sino el andar de los relatos. Los diversos (y aquí diversos como divergentes) niños adjetivados por otros sustantivos (“niña vértigo”, “niño hambre”, niño nunca jamás”) aparecen en el instante en que acometen una tarea y esa tarea sí adquiere un tono lírico: “con pulso ciego / dispara su certeza / el niño apunte” y vemos graficado al “niño apunte” en el momento en que escribe (reescribe) en una gran flecha de papel con la que pretende dar en el blanco de lo que apunta.
Pareciera entonces que ME, cuando de letras se trata, nos habla desde una estética minimalista, donde la condensación, la ausencia de piruetas u ostentosos arreglos lingüísticos, busca significados profundos con pocos recursos. Busca rescatar del olvido a ese infante solitario que, en distintas facetas, no podremos reconstruir. Porque tal vez no sea cierto que llevamos un niño en nuestro interior, sino que alguna vez lo fuimos y ese ser pertenece al territorio del olvido.
Un hecho curioso de este libro y que abona a cierta originalidad, sea quizá que el último de los ¿poemas? introduce una puesta en escena o programa de lectura de toda la obra. Y cito:
Dentro de palabras
ovilladas, hiberna
un niño
Quizá desde cierta perspectiva, e interpretando la literatura como juego, dentro de cada texto que se escribe y se lee, hiberna un niño o niña extraños.
Escrito por Fernando Belottini

