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viernes, 10 de agosto de 2018

martes, 24 de noviembre de 2015

martes, 8 de marzo de 2011

sábado, 26 de junio de 2010

jueves, 27 de mayo de 2010

Gris, la siesta.

Dejé morir nuestro animal
de simple corazón
mutilado. Lo dejé morir.

Escuché su dificultad
para respirar, el jadeo
espiralado dibujando,
circulo tras circulo,
un compás rayado
y, hasta creí escuchar,
sus intenciones de levantarse.

No sonreí al verlo muerto
en la llanura de la siesta gris.
Lo miré, desalmado:
un saco de huesos
que no se atrevía ni decía nada.

Agarré mi metafórica pala
y cavé entre las neuronas,
los axones, las dendritas
bien profundo
para enterrarlo.

Lo dejé ahí tendido
en la telaraña subterránea
que a veces resucita en los sueños
para calmar el animal
y mis bestias: las faunas
sofocadas.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Pelicula sordomuda

Yo esperaba que empiece a sonar la música. Estabas vos, el que era el amor (de ese momento) de mi vida y la música no sonaba. En cualquier comedia romántica ordinaria, una banda sonora alimentaria todo ese silencio que se arma entre dos personas que supuestamente (al menos, para la más sencilla y sentimental trama) se aman, una simple musiquita atravesaría ese espacio de intercambio mudo donde hay palabras que no se dicen. Y yo esperaba que la música saliera de las paredes, de la chimenea, del calefón, del balcón, del sillón de cuero sintético pero ni siquiera de los parlantes salía ninguna linda musiquita que viniera a relevar el silencio que rápidamente iba cobrando unas dimensiones descomunales de círculos cerrados. Pensé que me había vuelto sorda. Pensé que algo de la acústica del lugar no estaba funcionando bien. Pensé que eso era un sueño y no realidad. Pura imaginación atrofiada. Pero no. Esa era la realidad y en la realidad hay silencios sin musiquita, la pregunta que entonces surgió (no verbalizada, sino meramente mental) era si podía existir el amor sin musiquita: ¿era eso amor? Pensé entonces que estaba absolutamente equivocada. Que eso no era amor. Que las películas de amor tenían absolutamente toda la razón y que para que el amor fuera cierto y certero y habitable y compartido, deberían haber estado las notas de musiquita colgando de las paredes en vez de los tristes espejos y cuadros que contemplaba. A secas. A secas lo miré y vi que no era un personaje, que no era un escenario, que tampoco había ningún guión y que ese no era el amor de mi vida ni siquiera era el amor de ese momento de mi vida. Era un hombre más que podría ser (o haber sido) el amor de mi vida. Un hombre que trabajaba como cualquier otro cristiano, que se alimentaba, dormía, despertaba, escuchaba la radio, leía el diario, como cualquier ser humano viviente. Un hombre de lo más común rasguñando la treintena, medio arrugado, medio bajo, medio panzón. Y yo era otro medio, pero por alguna razón, en ese momento y, casi en cualquier otro en los que haya términos humanos en cuestión, medio y medio no son uno. Algo de todo lo que estaba pensando encajaba armoniosamente con ese silencio. Si la musiquita apareciera… si la musiquita. Entonces, como repentina iluminación, me di cuenta de que estaba a mi alcance, agarré mi bolso y las llaves, no dije nada, me di vuelta y me enchufé los auriculares. Paul, John, George y Ringo empezaron a cantar y yo empecé a caminar. No a caminar como una simple mortal, empecé a caminar como lo haría una acróbata del Cirque du Soleil, como lo haría el personaje de cualquier cuento de frutillas imperecederas.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Bitter (or All you need is pop)

Just for a little I’ll be
a sickly sweet beetle
whispering in your juicy ears:

do you know how to bite
a bloody bud?

I asked you,
while you mistook bitch
for witch, looking around
the universe for nothing

I’m on my way
I wanted to tell you,
that my broomstick is not going to weep
not even to sweep.

I’d like to give you a song,
nice and silly: beatiful,
but the thing is (oh darling),
I just don’t know how to beat
without bleeding

(it’s not such a big deal, anyway)

so I make up
my mind:
I will bleed
(if you want me to I will)
but remember:
(to let the buble-gun into my heart)
you can burst our slippery balloon
but you can't break my warned soul

(don’t think it twice)

I’m here
still, entirely, you are there
and nobody can deny there is
something in the way
the world movesthat keeps ours skins trembling
like rolling stones.

maybe because it’s round(it turns me on)
maybe, just maybe, because sometimes
it’s blue, and other times it’s dark
and we can always rent a yellow submarine
if we want to go away any day

in the end
(your mother should know)
at the edge,
everybody is looking
(from the top of the helter skelter)
for a light when the black-bird
has flown
:

some real words
that make things work out
or the sound of a piano
calling ours memories
to go out and play
with a warm gun
(happiness bang bang shoot shoot).


P.S. I love you.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

El ilusionismo de las especies

“-Las relaciones evolucionan
o desaparecen”, dijiste
haciendo gala de tus precarios
conocimientos en materia
de ciencia aplicada

mientras,
(sí, siempre mientras), yo pensaba:
evolucionan hacia la desaparición,
eso es todo

y es caro, tanto arte
de esta especie:
mi praxis busca el guante blanco
que luego recojo
para ninguna dama.

jueves, 29 de mayo de 2008

Lady Lazarus- versión 2008.

Arrastro el ala muerta
quiero una cucharita de vitina
dormir cucharita
ingerirme todas las espinacas
de Popeye, y no pensar
en luchar con ningún Brutus
por ninguna Olivia

algún día pensás, algún día,
el huerto se levantará
como Lázaro resucitado
y yo dejaré de ser
una triste calavera andando
entre los tubérculos.