Y ojalá pueda obligarme a ser un cazador de lo bello y que nunca se me escape nada | Thoreau
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jueves, 15 de octubre de 2015
lunes, 8 de junio de 2015
lunes, 15 de diciembre de 2014
domingo, 14 de septiembre de 2014
martes, 25 de febrero de 2014
Migración en Nomandolandia*
Corre el viento
mil hojas encendidas,
se abren en la alcantarilla.
*Dícese de la región poblada por individuos nómadas, en donde nadie nunca manda nada.
lunes, 21 de octubre de 2013
lunes, 15 de octubre de 2012
naive
La niña sube,
escalón por escalón
y en la cima
del
tobogán, contempla un mundo:
sus infinitas
posibilidades
de ser
ella
un envión
deslizándose sobre la
fibra
de vidrio recién a estrenar.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Cardumen

Este es el peso del hombre:
un cardumen doméstico
puntos rojos y blancos
una guerra sin penicilina
un alfabeto que termina en humo.
Hay algunos hombres buenos
un beat en cada pata
un escarabajo dorado
prendido en el pecho
despega al costado del verano
de las chicharras
habla de paz y amor
en un idioma raro
como ecos de una década indigesta
perdida entre intestinos kilométricos.
Ahora los paladares están oxidados
de cinismo y de humo y de drogas de diseño
cibernético, pop, alternativo, electro…
Un cardumen domesticado
que no muerde pero tampoco ladra.
A veces un escarabajo despega entre el cardumen
a veces el cardumen aplaude y revoluciona
la playita, la arena del tiempo
corre hacia atrás
hacia delante
disparatada
Ese escarabajo vuelve su espalda al océano
se olvida que fue pez o canto de chicharra o arena
tiembla en el aire
y estira las redes del cardumen al infinito.
lunes, 10 de octubre de 2011
martes, 16 de agosto de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
El pájaro en la camiseta
1.
Parpadeo. Una, dos y hasta tres veces. En el pasto, las hormigas molestan el calor de la piel al sol en este invierno. Un viento sureño sacude las ramas, caen hojas de los robles amarillos.
2.
Llevo mi amuleto de cantos de cisnes sobre el pecho. Un pájaro gris se sacude dentro de mi remera de algodón blanco. Deja caer unas gotas de tinta china sobre los pezones agrietados, sacude las plumas, se mueve lento, sin prisa e inclina su pico sobre mi ombligo.
3.
Escarba mis memorias, mis gusanos y mis mariposas, mientras abre su pico y articula una canción desafortunada. No hay revolución en estos pagos, hay piel y plumas erizadas, hay un no sé qué que me nosequea: cinco siglos igual.
4.
Entretanto yo corro y me veo corriendo. Desparramo energía cinética en el ripio ondulado. Cruzo camiones repletos de cereales, cruzo jinetes y caballos y autos de turismo. Participo en maratones diarias en las que no hay ningún premio, ni fin ni principio.
5.
Siento mi pulso acelerado y la fuerza de los músculos al desplazarse de aquí a allá de allá a aquí sin más propósito que el mantenerme pronta, alerta, lista para el salto. El salto silencioso hacia el vacío que nunca llega.
6.
El pájaro dentro de mi camiseta hace equilibrio en el pecho abierto, mientras el algodón transpira una libertad tan inútil como inmaculada.
7.
Parpadeo. Una, dos y tres veces. Cierro los ojos. Un payaso triste ríe en el fondo de la pupila dilatada Alguien dijo que el placer se paga con sangre. El payaso sigue riendo, esquizofrénicamente.
8.
Veo ese payaso en casi todos los ojos que conozco. A veces pierde la peluca, y otras lo encuentro más parecido a un mimo o a un contorsionista, pero todos los ojos tienen algo de espectáculo circense. Será por eso que la gente suele decir que los payasos tienen algo de tenebroso. De siniestro cinismo ocultándose en la sombra de las pestañas.
9.
No me oculto de mi sombra. Me zambulló, enhebro el hilo en la aguja, y voy puntada a puntada cociendo mis demonios. Por momentos, pruebo su elasticidad, su sostén puntiagudo sobre mi espalda. Mis pequeñas bestias negras me hamacan al más allá al más acá.
10.
10.
Más allá del más acá, me aferro a la tierra húmeda. Penetro en el silencio que deja al pasar la muñequita vestida de azul, arranco pastos y yuyos invisibles desde su raíz. Escucho rumores, susurros de voces ancestrales. Invento una energía que no estoy nunca segura de que exista. Invento cuerpos a los que adorar en la noche y en el día.
11.
Dejo que los cisnes recorran el perímetro exacto de mi amargura. Un concierto de cuerdas tensas, de alas abiertas, anuncian su despegue y su caída, su destrucción y su creación.
12.
Furioso antifaz, sobre el rostro desplumado, cae en mil pedazos el espejo mágico de cualquier infancia.
13.
Sigo en el pasto, de cara al sol. Ojos cerrados. El pecho se levanta y se oculta. Respiración lenta. Un pájaro dentro de la camiseta recuerda cantos ajenos. Hace equilibrio entre ángeles y demonios de alas abiertas.
14.
A lo lejos el litoral también habla y atropella en el canto de los teros. Me devuelve a mi lugar acuchillado por lomadas verdes y marrones. A lo lejos, se escucha el temor de los teros, la defensa de sus nidos.
15.
Yo me distiendo y me contraigo sin ningún nido cerca. Me gustaría tener algún nido, algo que defender, algo por lo que cantar, gritar y chillar de cuando en cuando.
16.
Cierro los ojos y los payasos, los teros, los cisnes y todos los pájaros desaparecen. Sólo queda el dibujo de una jaula vacía en una cara del redondel de papel. En la otra, el papel está blanquísimo, hasta casi transparente. No hay otro pájaro, como en la película de Sleepy Hollow. No hay ilusión óptica.
17.
Cierro los ojos. Floto en el tiempo. Dirijo una orquesta y levanto mis brazos como si estuviera a punto de despegar los pies de la tierra. Floto fuera de aquí y de allá. Tal pareciera ser la meta.
miércoles, 13 de mayo de 2009
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