Mostrando entradas con la etiqueta folclore. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta folclore. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de marzo de 2015

Lobo está

Quiero que despierten. Quiero despertarlos y decirles que papá no va a venir. Que papá no va a traer ningún salvavidas color anaranjado. Que papá no existe. Que papá es una bella palabra y un lindo invento que hasta a veces viene vestido de blanco pero que la palabra pero que los inventos no son reales.
-  ¿Que no son reales?
-  Que son un deseo
-  ¿Que son un deseo?
-  Que son una tela que tapa los ojos
-  Juguemos al gallito ciego
Que al miedo se le soltó la cadena y anda suelto. Que hay que agarrarlo del pescuezo y acogotarlo
-  ¿Al gallito? ¿Al ciego?
-  Juguemos al lobo no está
Que hay que agarrarlo de la cola. No, de los dientes. Y es que el lobo está tan viejo que ni dientes tiene. Pero igual muerde. Que aúlla. Y los veo, que el miedo ya los agarra y se los lleva. A mis hermanos. Y quiero despertarme. Y quiero correr tras ellos. Quiero abrazarlos. Pero papá no existe y el miedo está suelto y yo ando sola. Y sueño. 

jueves, 8 de mayo de 2014

Escenas de la vida cotidiana

1.

La mujer barre la vereda. Cae la tarde, el calor, la polvareda. Se para un momento y mira pasar una chica en bicicleta. El ruido de los pedales y la cadena como que aullando. La bici y el chirrido desaparecen al doblar la esquina. Sigue barriendo. Barrer es su tarea. ¿Qué barre? Lo barre todo hasta el recuerdo.

2.

La mucama entra a la casa y abre los postigos pintados de verde. Ahora que el calor ha pasado, que entre un poco de aire, se ventilen las cortinas, los portarretratos de los muertos, la biblioteca de barniz descascarado. Que el aire le entre a los sillones de mimbre y de ratán, a la colección de escopetas oxidadas que cuelgan de la pared. Le sople vida al arrullo de la siesta que se esconde oscura en los rincones de baldosas frías. De baldosas de pura sombra donde un perro gris duerme.

3.

Los hombres en el muelle tiran sus redes. De la isla vienen las balsas con vacas que mugen al río. A los peces. A los camalotes. Al silbido de los juncos. Levantan su cabeza dura como el plomo. Las vacas. Los hombres no charlan. Tiran de las redes, de los hilos de nylon entrelazados. Pescan dientudos, dorados, bogas, palometas. Respiran la tarde. A veces se miran, se fuman pero sobre todo se están. Se dejan estar en el vaivén de la corriente.

domingo, 7 de julio de 2013

Luz mala


Ayer a la noche Hortensia se levantó con electricidad en las piernas y en las manos. Y un punto amarillo, fosforescente, en el medio de la panza. Poco más de 3 centímetros de diámetro. Se prendía y se apagaba. Convencida de que se había tragado una luciérnaga desdichada en algún bostezo alfa, no pudo más que pensar que se trataba de un mal augurio.