lunes, 28 de julio de 2008

La era de los nómades.

Nosotros éramos
como un pequeño circo
venido a menos

Nada de falta de presupuesto,
la calamidad (la nuestra)
era como un desliz
de tibieza en el maquillaje.

sí, es cierto,
perdimos el tono
en nuestras notas,
aunque juro no haber desafinado

Era un temblor.

el retrato no es muestra gratis
de nostalgia, sino pintura para torta
arruinando el lomo
de cualquier león.

Y el nuestro tampoco era
el rugido de Nietzsche,
mas bien se parecía bastante
al del acompañante de Dorothy.

Quise decir: sólo fue
una errata, pero todo
se había vuelto demasiado
erante.

El peso de cualquier pluma.

La esposa en la muñeca:
la sostenés como miniatura roedora
está a tu alcance
casi, pero no tanto

una alianza no lo bastante
clara, falta algo
como un no sé qué
(para) siempre

lo que se dice siempre,
una atadura que remuerde
tierna en su especulación
o si o no: tal vez.

Una disyunción donde
arderá cualquier metal
en la espera, nada dulce,
excepto su magnética ilusión.

lunes, 21 de julio de 2008

pies de barro

Puedo jurar por imposible
que parezca
que hay veces donde la huella
entierra el zapato
y no al revés.

sábado, 19 de julio de 2008